El olvido llega rápido

Una de las primeras cosas que me dijo Luis al separarnos fue: “¡me quieres quitar a mi hijo!” Obviamente no, para mí es sumamente importante que Héctor tenga una buena relación con su papá, particularmente siendo varón hay muchas cosas que no podré enseñarle de primera mano y la figura paterna es indispensable en la vida de cualquier niño. Una de las razones de la separación fue porque me di cuenta de que Luis no es capaz de ponerle atención a dos cosas, entonces si solamente va a ser una, prefiero que el foco sea su hijo, antes que una mujer (o sea yo, en ese momento).

A pesar de esto, supe en el instante que la separación entre nosotros ocasionaría que a Luis se le fuera olvidando poco a poco el hecho de que es papá de un bebé.  Una de mis primeras predicciones del futuro fue que en unos meses iba a dejar de visitarlo cada vez más, iba a empezar a hacer sus propios planes, vida social, vida amorosa, etcétera, y su hijo iría pasando a un segundo, tercer, cuarto y vigésimo plano poco a poco. Este fin de semana constaté que mi predicción fue correcta.

Es tan pero tan fácil desentenderte de algo, de una persona, de una responsabilidad. Cuando el egoísmo está tan arraigado en el alma de la gente los compromisos duran muy poco… “the road to hell is paved with good intentions” Definitivamente este hombre tiene buenas intenciones, pero no hay acciones que respalden eso, no hay congruencia, consecuencia, amor por el tercero… qué triste por él.

Mi vena predictiva augura varios meses de desentendimiento, cuando menos 6, a lo mucho unos cuatro años; Luis está descubriendo de nuevo su soltería, no tiene que llegar a ninguna hora específica a casa, no tiene que levantarse temprano pues no hay forma de que lo corran de su trabajo (porque jamás nadie le ha puesto límites), no tiene más que cumplir con el pago mensual solicitado por la Ley… y listo! Ver a Héctor jugar, crecer, descubrir el mundo, abrazarlo, besarlo, no es prioridad, por qué lo sería cuando puede salir todos los días con una mujer distinta? cuando puede ir a catas de whisky, viajes de pesca, bares, restaurantes, bodas y no tiene que rendir cuentas a nadie.

Lo que no sé es si eso será permanente o temporal. Lo que sí sé es que se generará un distanciamiento entre él y su hijo, la falta de convivencia lo irá convirtiendo en una persona ajena al círculo interno, a la intimidad propia de Héctor, de la que podría ser parte, si quisiera y se esforzara, pero en realidad no le interesa, sólo le importa su propio bienestar, su propia felicidad. Y ojo, no soy yo quien lo causa, es él quien se aparta.

Confirmo, tomé una buena decisión. También es muy fácil para mi olvidar lo bueno, lo malo, lo divertido, lo feo de mi vida con él, mi alma va sanando poco a poco, sin estar llena de coraje, tristeza y decepción. Ahora me pregunto constantemente, ¿qué le vi? ¿qué fue lo que hizo que me enamorara de esa persona tan diferente a mi? Ojalá también terminen las preguntas, debo aceptar las cosas como son y solamente ser feliz, disfrutar lo más maravilloso que tengo, con la gente que amo, cada instante de mi vida como viene y dejar que la vida siga su curso, también para mi el olvido debe llegar.

 

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El saldo de junio

Este mes he analizado el comportamiento humano: ¿somos personas buenas por naturaleza o mezquinas y egoístas por naturaleza? ¿qué nos hace cambiar el enfoque narcisista y convertirnos en seres responsables? ¿en qué momento, hombres y mujeres, somos capaces de darle toda nuestra atención a la creación, crecimiento y desarrollo de una tercera persona, un hijo?

Es muy difícil decirlo, tal vez es algo que se debe aprender en la primera infancia, tal vez es algo que se adquiere a lo largo de la vida, o simplemente es como quien tiene el don para alguna actividad, o lo tienes o no lo tienes, tal vez con tenerlo un poco y ejercitarlo se puede fortalecer, pero si no lo posees, hagas lo que hagas no es posible llegar a desarrollarlo, ¿será?

Me siento mal pues me duele ver que existen buenos padres, buenos esposos, buenos hombres en el mundo. Darme cuenta de esto me hace pensar que solamente tomo malas decisiones y hago malas elecciones, una tras de otra. No me arrepiento del resultado de mi error, pues esto me trajo a Héctor a la vida, pero creo que elegí bastante mal a la persona con la cual tratar de formar a una familia. Aunque, ¿pude haber sabido hasta qué grado sería malo para ello antes de tener hijos? Aparentemente es un proceso para los hombres y tal parece que aprenden literal, de sus grandes fracasos. Entonces, ¿lo preparé para ser buen padre en el futuro? ¿será  que otra persona va a disfrutar el fruto de mi derrota? ¿esa persona podría ser el mismo Héctor? Ojalá.

Comparativamente la regué, de verdad no supe buscar las cualidades adecuadas, pero creo que nunca lo he sabido en realidad… o tal vez tengo poca paciencia, poca tolerancia a la frustración… no sé, me dan vueltas en la cabeza muchas ideas, muchas preguntas, afortunada o desafortunadamente no cuento con el tiempo para pensar en algo más allá de eso, ideas, suposiciones… me vence el sueño y es hora de empezar otra vez.

Me gustaría no sentirme así, sé que al menos la decisión de separarme fue la correcta, de eso estoy segura, pero… tengo miedo del futuro, de la posibilidad de volverla a regar, o más bien de no tener la posibilidad de regarla nunca más. En cuestión de poco tiempo pasas de ser demasiado buena porque tienes todo que dar, a ser una opción bastante complicada porque le estás dando todo a otra personita. Qué complicado es esto a veces caray.

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04 de junio 2019

Hijo:

Los días van pasando uno tras otro, sucediéndose lentamente pero sin pausa; poco a poco nos acostumbramos más a estar tú y yo solos en casa. Nuestra rutina se va acomodando, nuestros procesos se van haciendo más eficientes y comienza a reinar una armonía generalizada, una paz silenciosa que nos inunda, estamos muy bien.

Te cuento que la semana pasada nos sentamos a concretar el acuerdo económico, de visitas, vacaciones y en general tu custodia. Fueron días difíciles, para mi es algo básico y elemental darte seguridad financiera, de educación y salud. Poner el acuerdo por escrito y someterlo ante un juez para que aunque pase el tiempo, nunca te falte nada, no creo que tenga nada de malo. Tu papá sintió siempre que era una ofensa llevar las cosas al plano legal, ojalá algún día comprenda por qué hago lo que hago. Finalmente llegamos a un acuerdo y espero que se cumpla, sobre todo espero que los tiempos que tu papá pidió para verte los respete y aproveche, aunque hasta hoy no ha sido así.

Me entristece mucho ver que tu papá prioriza compromisos sociales y viajes con sus amigos por sobre sus responsabilidades. Tiene poco tiempo a la semana para compartirlo contigo y elige la fiesta, elige la flojera, se elige a sí mismo por sobre su familia, nunca podré comprender cómo le asigna valor a las cosas. Pero para vivir en santa paz, es mejor que cada uno elija cómo desarrollar su paternidad y simplemente no pelear.

Hijo querido, sé que vamos a estar bien, ya lo estamos. Tenemos a mucha gente que nos quiere y nos ayuda, amigos que nos tienden la mano cuando lo necesitamos. Tu abuelita me enseñó que nunca se está solo si se tiene a uno mismo y a las personas queridas que verdaderamente importan, espero poder compartir esa enseñanza contigo, que sepas que nos tenemos mutuamente, que es más valioso construir lazos fuertes y duraderos con pocas personas, que conexiones superficiales y vacías con mucha gente.

Te amo por sobre todas las cosas, eres mi prioridad, hacerte feliz, darte una vida bella, llena de juegos, música, amor, sonrisas y enseñarte a ser una persona trabajadora, completa, congruente, respetuosa e independiente, que disfrutes el mundo tan maravilloso en el que tenemos la fortuna de amanecer cada día.

Gracias por dejarme ser tu mamá, por permitirme aprender a quererme bien, a exigir cuando menos lo que estoy dispuesta a dar, a entender que necesito ser la mejor versión de mí misma para darte lo mejor, es lo que mereces.

La vida es maravillosa a tu lado cariño.

 

 

 

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22 de mayo 2019

Querido Héctor:

Hoy te quiero contar que una de las cosas más complicadas de este proceso ha sido hacerle entender a tu papá que existe una separación entre lo que uno siente por la persona que fue tu pareja y lo que uno siente por los hijos.

El cariño que siento por tu papá siempre va a existir, a lo mejor no de una forma romántica pero sí como un agradecimiento infinito por haberte creado junto conmigo; sin él tú no estarías aquí tal como eres y por eso le debo un gran respeto, cariño y agradecimiento, por ser tu papá y por hacer su parte para convertirme en tu mamá.

Ahora, eso no quiere decir que deba quedarme a su lado soportando su indiferencia, su atención mal enfocada, sus respuestas sin sentido, su evasión de la responsabilidad y el compromiso que significa ser padre. Realmente no es un mal papá, pero no es el papá que yo hubiera querido que fuera, al menos no hasta ahora (de verdad espero que en el futuro esto cambie).

Te cuento lo que hacemos en las noches: primero te damos de cenar, te lavamos los dientes, te ponemos la pijama y antes de acostarte a dormir leemos un cuento. Me gusta hacer esto contigo, ver cómo te interesas por los libros y las historias aún a esta edad (14 meses). Compartir estos momentos es precioso e incomparable para mi, ayer invité a tu papá a hacerlo, elegir un cuento y leerlo contigo, pero en su enojo hacia mí no quiso, porque no estaba “de humor”. No entiendo cariño, no comprendo por qué enfoca mal su coraje, no se da cuenta que al elegir no compartir tiempo contigo te está alejando de él, se está privando a sí mismo de vivir momentos maravillosos a tu lado, pero yo no soy la persona más indicada para decírselo pues nunca me ha escuchado y ahorita menos. No me está dañando a mi, está fracturando su relación contigo.

Me entristece mucho que no tenga la capacidad de separar cualquier coraje que pudiera sentir hacia mí de su amor por ti. El sentimiento negativo que se genera entre nosotros no tiene por qué interferir en lo que sentimos por ti, siempre vamos a ser tus papás y siempre te vamos a amar, independientemente de lo que pase en nuestras vidas adultas, en nuestras relaciones laborales, de pareja, sociales. Tú eres y serás siempre lo más importante, compartir momentos, verte sonreír, sentir tus manitas y tus besos, es lo más maravilloso que existe, nada ni nadie puede alejarme de vivir cada segundo que puedo a tu lado.

Te amo hijo.

Mamá.

 

 

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Lo que no pasó

Héctor:

Empiezo esta historia contándote que el día que naciste definitivamente cambió mi vida, sé que suena a cliché, sé que todo el mundo lo dice pero es cierto. Tener un hijo y dejar de ser solamente tú y tu alma en la vida es algo que te cambia profunda y permanentemente.

Traerte a la casa fue algo impactante, una cosita tan chiquita, tan indefensa pero a la vez que tiene toda la fuerza de la vida en su interior, un corazón que late rapidísimo, unos pulmones que le permiten gritar de una forma ensordecedora… era maravilloso observarte existir fuera de mí, siendo la demostración física de lo increíble que es el universo y de cómo la vida se abre camino a sí misma.

Nadie sabe ser papá o mamá, es un estado en el que de pronto te encuentras y tratas de hacer lo mejor que puedes con las herramientas que tienes: dar de comer a un bebé, cambiarlo, bañarlo, cortarle las uñas, dormirlo, calmarlo… nada te prepara para esto, nadie te puede llegar a enseñar todo lo que necesitas saber porque además cada niño es un individuo distinto y a lo mejor lo que funciona con uno no lo hace con otro, finalmente cada padre tiene que encontrar su modo de vivir la experiencia.

Una vez que pasa la euforia de esta situación comienzas a hacer acuerdos con tu pareja, a organizar de alguna forma el equipo de trabajo, dividiendo tareas, tratando de cubrir los vacíos del otro, alternando tiempo para comer, dormir, ir al baño, trabajar… y ahí es donde se da una de dos posibilidades: o te unes, o te separas.

Desgraciadamente mi cielo, en el caso de tu papá y yo… no fue posible hacer equipo. Los intereses y miedos de cada uno fueron interponiéndose; para mi, no hay lugar para dudas, no hay momentos de pausa, cuando llorabas había que atenderte, cuando lo requerías, había que abrazarte y consolarte. Si en un equipo que realiza una tarea crítica, una de las partes simplemente se congela, la otra comienza a suplir esas ausencias, a llenar los vacíos… pero llenar y llenar una y otra vez algo pues a la larga se convierte en hacer casi todo tú solo, ¿no crees?

El tiempo pasó, estas ausencias y vacíos crecieron, el enfoque de la vida y de la intención por la cual vivir se hicieron diferentes y distantes entre nosotros, ambos desde el amor definitivamente, pero no fue posible caminar por el mismo trayecto teniendo en común que lo más importante siempre es tu bienestar, aún a pesar del nuestro, anteponiendo los tiempos de verte dormir, comer o reír, a los compromisos sociales o personales que, desde mi punto de vista, pueden esperar.

Pues no sucedió lo que hubiera deseado, no pudimos hacer equipo y priorizar de la misma forma la vida, es triste, pero a veces sucede. Necesito que sepas que ambos te amamos con todo nuestro corazón, solo que la forma de demostrar ese amor es muy distinta e incompatible en nuestro caso. No pasó lo que yo quería cariño, no pude permanecer de ese modo pues era muy infeliz, pero de lo que sí estoy segura, es de que para ser un niño feliz y pleno, necesitas que tus padres vivan así: felices, plenos y sobre todo tranquilos, en paz. Así que, buscando esa posición de paz en mi corazón, después de un año de intentar solucionar sin llegar a nada, decidí que lo mejor era que cada uno de nosotros siguiera su propio camino.

Te confieso que no es fácil, que tengo mucho miedo, pero creo que tú y yo podemos salir adelante. Tenemos a tus abuelos, tenemos amigos que nos apoyan, tengo un trabajo que me permite estar contigo y verte crecer en primera fila, sé que vamos a estar bien y que a la larga esta decisión se irá reafirmando como la indicada.

Te adoro, nunca lo dudes.

Mamá.

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